Ante el pronóstico de un Niño fuerte, una solución para diques que ya fue puesta a prueba

Por Costos

Con cientos de distritos en emergencia por lluvias y un Niño Costero que el ENFEN proyecta fuerte para el verano 2026-2027, el sector construcción vuelve a mirar la protección de diques y defensas ribereñas. Cementos Pacasmayo ya validó, hace un año, una metodología de suelo estabilizado que redujo erosión, permeabilidad y costos logísticos en el río Motupe.

UN ESCENARIO QUE YA NO ES HIPÓTESIS
El Gobierno peruano declaró estado de emergencia en 796 distritos del país por peligro inminente de lluvias intensas asociadas a El Niño.
Para las defensas ribereñas y los diques, el riesgo es doble: la erosión y la infiltración comprometen su desempeño estructural, y el abastecimiento de materiales de cantera desde grandes distancias eleva costos y plazos justo cuando
la ventana de ejecución se acorta.
Frente a ese escenario, ya existe en el país un precedente técnico probado.

EL PRECEDENTE: SUELO-CEMENTO CON ADITIVO NANOTECNOLÓGICO

“La solución consistió en estabilizar el suelo del talud del lado aguas arriba del dique mediante una mezcla de suelo local, cemento tipo MH y un aditivo nanotecnológico, integrándola como parte de un sistema multicapa de protección”, explica Karla Vallejos, Subgerente de Prospección e Ingeniería de Cementos Pacasmayo. El suelo-cemento tiene antecedentes en infraestructura hidráulica internacional, pero Motupe marcó la primera aplicación de esta metodología en el Perú para una obra de defensas ribereñas de esta magnitud, con resultados que hoy sirven de referencia técnica para la temporada de lluvias que se anuncia.

El equipo técnico evaluó diez diseños de mezcla y los validó mediante ensayos de laboratorio antes de seleccionar la dosificación final. El resultado, verificado en obra: un material con mayor resistencia, baja permeabilidad y mejor comportamiento frente a la erosión.

DE LA CARACTERIZACIÓN DEL SUELO A LA COMPACTACIÓN EN CAMPO
El proceso constructivo inicia con la caracterización física y mecánica del suelo y el diseño de la mezcla.
Luego, el material se produce en plantas continuas de suelo-cemento que aseguran la dosificación de cada componente, se transporta al frente de trabajo, se extiende por capas, se conforma, se compacta y se somete a curado controlado.
En Motupe, la operación combinó plantas mezcladoras continuas, volquetes, motoniveladoras, rodillos compactadores, cisternas y equipos de control de calidad, sosteniendo altos rendimientos con producción homogénea.

RESULTADOS MEDIBLES Y AHORRO EN LOGÍSTICA
La mezcla seleccionada superó los requisitos de diseño, alcanzando resistencias mayores a 2 MPa a los siete días y coeficientes de permeabilidad menores a 1× 10− cm/s, valores adecuados para estructuras sometidas a flujo permanente de agua. Al aprovechar el suelo disponible e obra —incluido material del propio lecho del río—, el proyecto redujo el uso de materiales de préstamo y el transporte desde canteras. La mecanización del proceso, además, sostuvo la producción constante y facilitó el cumplimiento de cronogramas exigentes.

UNA ALTERNATIVA A EVALUAR ANTES DE QUE LLEGUEN LAS LLUVIAS
“Nuestra experiencia demuestra que el suelo-cemento no debe verse únicamente como una solución para carreteras. Hoy sabemos que puede aportar valor en infraestructura hidráulica, minería, irrigaciones y obras de adaptación al cambio climático”, señala Vallejos. Con el escenario de El Niño fuerte ya declarado y la temporada de lluvias en puerta, Motupe queda como el caso de referencia al que pueden recurrir los equipos técnicos que hoy evalúan cómo proteger diques y defensas ribereñas.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Leave a Comment