EQUIPOS LIVIANOS Y MAQUINARIA COMPACTA EN LA CONSTRUCCIÓN URBANA

Por Costos

El crecimiento urbano y la necesidad de ejecutar proyectos cada vez más complejos en espacios reducidos han impulsado una transformación significativa en la forma de construir. Los equipos livianos y la maquinaria compacta han ganado protagonismo en estos entornos urbanos donde las restricciones de espacio, movilidad, seguridad y tiempos de ejecución exigen soluciones más versátiles. 

La urbanización acelerada ha modificado profundamente las condiciones de trabajo en los proyectos de construcción. A diferencia de las grandes obras desarrolladas en espacios abiertos, los proyectos urbanos suelen ejecutarse en áreas congestionadas, rodeadas de edificaciones existentes, redes de servicios públicos, tránsito vehicular y actividad comercial permanente. 

En este escenario, la maquinaria compacta surge como una respuesta tecnológica capaz de ofrecer altos niveles de desempeño en espacios donde los equipos convencionales tendrían dificultades operativas. Excavadoras compactas, minicargadores, rodillos ligeros, manipuladores telescópicos compactos, cortadoras de pavimento, compactadoras vibratorias y una amplia variedad de equipos auxiliares forman parte de la estrategia operativa de constructoras que buscan incrementar la productividad sin afectar la seguridad ni la calidad de los trabajos.

Diego Salgado, gerente general de Construcción y Minería Subterránea de Komatsu-Mitsui Maquinarias Perú, detalla que “en proyectos de construcción urbana, la demanda (de maquinaria) se concentra principalmente en equipos de menor y mediano porte, que permitan trabajar con versatilidad, eficiencia y seguridad en espacios reducidos o con alta interacción con personas, vehículos e infraestructura existente”.  

Las excavadoras compactas, por ejemplo, permiten realizar excavaciones para redes de agua, desagüe, electricidad o telecomunicaciones ocupando áreas mínimas de trabajo. Dentro del portafolio actual del mercado regional, el vocero de Komatsu-Mitsui destaca el posicionamiento de equipos de la empresa como excavadoras hidráulicas de mediano tamaño, retroexcavadoras, cargadores y equipos de apoyo para movimiento de tierras, excavación, carga, nivelación y preparación de terreno. “También son relevantes los rodillos compactadores BOMAG, manipuladores telescópicos Manitou para labores de apoyo logístico y soluciones de control de maquinaria como Topcon e iDig, que permiten mejorar la precisión en obra”, agrega. 

Asimismo, las demandas operativas específicas de insumos en la urbe han introducido variantes en las flotas. Salgado comenta que “los equipos D’Avino cumplen un rol importante en obras urbanas al permitir la producción y suministro de concreto en la cantidad necesaria, evitando excesos o faltantes de material”. Explica que esto resulta útil en zonas de difícil acceso, espacios reducidos o frentes de trabajo donde se requiere mayor flexibilidad operativa. 

PRODUCTIVIDAD OPERATIVA

Uno de los principales beneficios asociados al uso de equipos livianos es su contribución directa al incremento de la productividad. En construcción, la productividad está estrechamente relacionada con la capacidad de ejecutar más actividades utilizando menos recursos y reduciendo las interrupciones operativas. De acuerdo con el gerente general de Construcción y Minería Subterránea de Komatsu-Mitsui, la mayor demanda de esta maquinaria está impulsada por la necesidad de ejecutar obras urbanas con equipos más versátiles, fáciles de movilizar, eficientes en consumo y capaces de realizar distintas funciones en menor tiempo. A esto se suma la búsqueda de mayor productividad, reducción de retrabajos, optimización de costos y cumplimiento de plazos cada vez más exigentes en proyectos de construcción e infraestructura urbana.  

La maquinaria compacta permite acelerar múltiples procesos constructivos. De acuerdo con la empresa IPESA, los minicargadores John Deere, al ser máquinas versátiles, pueden desarrollar diversas funciones siendo una de las más comunes el carguío de agregados y la manipulación de materiales. Estos equipos, equipados con diferentes implementos puede también desempeñar funciones de excavación, nivelación de superficies e incluso demolición ligera. Esta versatilidad disminuye la necesidad de movilizar varios equipos al frente de trabajo y simplifica la coordinación de actividades.

Asimismo, el menor peso y tamaño de estos equipos facilita su transporte entre diferentes zonas de obra, reduciendo tiempos logísticos y mejorando la utilización efectiva de los activos. En proyectos de rehabilitación urbana, mantenimiento vial o construcción de edificaciones, esta característica adquiere especial relevancia debido a la necesidad de mantener frentes de trabajo dinámicos.

PRINCIPALES TENDENCIAS TECNOLÓGICAS

El desarrollo del sector de maquinaria está fuertemente marcado por la evolución tecnológica hacia la optimización de los activos. Según el vocero de Komatsu-Mitsui, “las principales tendencias tecnológicas estarán enfocadas en mejorar la confiabilidad, disponibilidad y eficiencia operativa de los equipos”.  

En este contexto, la gestión de datos se vuelve un pilar crítico. Salgado sostiene que la digitalización tendrá un rol importante para anticipar fallas, planificar mantenimientos, controlar consumos, reducir tiempos improductivos y mejorar el uso de la flota. Indica que sistemas de control, guiado y asistencia al operador como Topcon e iDig permitirán ejecutar trabajos de excavación, nivelación y movimiento de tierras con mayor precisión, reduciendo errores y retrabajos.  

Salgado también subraya que “crecerá la importancia de tecnologías orientadas al confort del operador, con cabinas más cómodas, mejor visibilidad, controles intuitivos y sistemas que faciliten la operación. A esto se suma una mayor demanda por equipos versátiles, capaces de realizar diferentes tareas mediante accesorios de acople rápido, permitiendo que una sola máquina pueda adaptarse a distintas necesidades de la obra.  

Estas tendencias se materializan de forma diferenciada según la aplicación. Para el asfalto y concreto, Salgado manifiesta que “soluciones como D’Avino responden a la tendencia de producir y suministrar concreto de forma más flexible y eficiente, preparando solo la cantidad necesaria para cada frente de trabajo”. Anota que esto ayuda a optimizar materiales, reducir desperdicios y atender zonas urbanas o de difícil acceso donde se requiere mayor practicidad operativa. 

Por el lado del tratamiento de superficies, expone que, en compactación, soluciones como BOMAP de BOMAG permitirán registrar y controlar mejor el avance del trabajo, logrando mayor calidad y uniformidad. 

SEGURIDAD Y REDUCCIÓN DE RIESGOS EN ESPACIOS RESTRINGIDOS

La seguridad constituye uno de los principales desafíos de la construcción urbana. La proximidad de peatones, vehículos, edificaciones vecinas y redes de servicios aumenta considerablemente los riesgos asociados a las operaciones con maquinaria. Al respecto, el gerente general de Construcción y Minería Subterránea de Komatsu-Mitsui, puntualiza que “en obras urbanas, la seguridad no solo está orientada a proteger al operador dentro de la máquina, sino también a cuidar a las personas que trabajan o circulan alrededor del equipo. 

En estos entornos existe una alta interacción con peatones, vehículos, trabajadores de otras especialidades e infraestructura existente, por lo que la operación debe ser más precisa, controlada y predecible.  Bajo esta premisa, la tecnología actúa como un elemento mitigador del riesgo en la vía pública. Salgado afirma que “las nuevas tecnologías de control, guiado y monitoreo permiten delimitar mejor los trabajos de excavación, nivelación y movimiento de tierras”, lo cual ayuda a reducir errores operativos, evitar sobreexcavaciones y disminuir intervenciones innecesarias que podrían afectar veredas, pistas, redes eléctricas, tuberías de gas, agua u otros servicios urbanos. 

Además, recalca que estos sistemas permiten trabajar con mayor control sobre variables como profundidad, inclinación, distancia y posición del equipo, ayudando al operador a ejecutar maniobras más seguras en espacios reducidos. “Esta precisión no solo mejora los tiempos de obra, sino que también reduce riesgos para el operador, el personal cercano y la población alrededor del proyecto”, explica.  

MANTENIMIENTO, DISPONIBILIDAD MECÁNICA Y RENTABILIDAD DE LOS EQUIPOS

La productividad de una máquina depende no solo de su capacidad operativa, sino también de su disponibilidad. Un equipo detenido por fallas mecánicas representa pérdidas económicas, retrasos en el cronograma y mayores costos de operación. Para profundizar en la naturaleza de estas incidencias operativas en la gama compacta, el ingeniero Willy Delgado, especialista en gestión de equipos y soporte de producto, analiza el panorama. 

“Algo que sorprende es que la mayoría de las fallas que dejan a un equipo inoperativo, no comienza en un componente costoso, sino en pequeños hábitos de operación y mantenimiento”, anota. A modo de ejemplo señala que una manguera mal asegurada, un filtro saturado, un radiador obstruido o un nivel de aceite incorrecto pueden terminar convirtiéndose en una avería de alto costo. Además, refiere que en equipos como miniexcavadoras y minicargadores las fallas más recurrentes se concentran en tres sistemas: tren de rodaje, sistema hidráulico y sistema de enfriamiento. “El trabajo en espacios reducidos, la exposición constante a la polución, los ciclos repetitivos y muchas veces, la propia operación por distintos operadores acelera el desgaste”, subraya. 

Anota que también son frecuentes las fallas derivadas de una lubricación deficiente y contaminación de fluidos que inicialmente pasan desapercibidos. Sin embargo, el verdadero cambio de paradigma no está en reparar más rápido, sino en evitar que el equipo falle. 

“Actualmente, el mantenimiento ya no debería basarse únicamente en cumplir horas de servicio. La mayor disponibilidad se logra combinando inspecciones diarias, análisis de aceites, monitoreo de condición, telemetría y análisis de datos para detectar desviaciones antes de que se conviertan en una inoperatividad”, explica y añade: “Hay una frase que resume este punto: ‘Las máquinas siempre hablan; el problema es que muchas veces las escuchamos cuando ya dejaron de trabajar’. Aumentos de temperatura, cambios en el consumo de combustible o partículas metálicas en el aceite son señales que, interpretadas a tiempo, permiten intervenir de forma planificada y no en plena operación”.

Sostiene que en este rubro donde cada hora de un equipo detenido representa pérdida de productividad, el mantenimiento deja de ser un centro de costo y se convierte en un factor estratégico. Ya que la diferencia entre una flota promedio y una de alto desempeño no suele estar en tener máquinas más nuevas, sino en la capacidad de anticiparse a las fallas y tomar decisiones basadas en información. “Ese es, probablemente, el mayor cambio que está viviendo hoy la gestión del mantenimiento”, asegura.

IMPACTO ECONÓMICO

El Ing. Delgado comenta que antes el mantenimiento empezaba cuando el operador reportaba una falla. Sin embrago, esto gracias a la telemática y al monitoreo remoto ha cambiado. Hoy, las máquinas pueden “hablar por sí solas”, brindando información como ubicación, horas de operación, consumo de combustible, códigos de falla, temperaturas, tiempo en trabajo y tiempo en ralentí, que permite detectar desviaciones antes de que se conviertan en averías mayores.

Esto no solo reduce los costos de mantenimiento al evitar reparaciones imprevistas, sino que también prolonga la vida útil de los componentes y mejora la disponibilidad de la flota. Sin embargo, el verdadero valor no está en recopilar datos, sino en convertirlos en decisiones oportunas. “El siguiente paso ya no es solo predecir una falla, sino prescribir la mejor acción para evitarla. Ahí es donde la telemática deja de ser una herramienta de monitoreo y se convierte en un aliado estratégico para la productividad y la rentabilidad de las operaciones”, resalta.

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