Patologías comunes en cubiertas

Por Carolyne Sanchez

La cubierta es una parte esencial en un edificio, por lo que es conveniente revisarla frecuentemente y conservarla en buen estado, pues al igual que las fachadas, están constantemente expuestas a factores climáticos, como la lluvia, los rayos UV, la humedad, el viento, entre otros.  Esta frecuente exposición es la que genera muchos problemas. En este informe abordaremos las principales patologías de las cubiertas.

Las cubiertas o coberturas son elementos esenciales de una edificación, que tienen el fin de proporcionar impermeabilización, aislamiento térmico y protección contra elementos climáticos. De tal manera, que al interior del edificio se pueda garantizar la adecuada y cómoda permanencia de los usuarios.

Los edificios pueden ser utilizados para diferentes propósitos, ya sea como vivienda, centro comercial, oficinas, entre otros. Su funcionalidad, por lo general, determinará el tipo de cobertura que se tendrá que emplear. 

Las coberturas tienen una infinidad de aplicaciones y pueden estar compuestas por diversos materiales, siendo aplicada en superficies planas, curvas y hasta parabólicas. No obstante, algunas de las que tienen mayor demanda son: las tejas, usadas popularmente para viviendas, pues brindan protección contra la lluvia, el sol, el viento, y puede llegar a durar mucho tiempo; las membranas impermeabilizantes, como el caucho etileno-´propileno-dieno, el cloruro de polivinilo (PVC) y el polietileno de alta densidad (EAD), usadas principalmente en cubiertas planas o ligeramente inclinadas; los paneles metálicos, generalmente de acero galvanizado o aluminio, empleados principalmente para edificios industriales y comerciales; los techos verdes, que proporcionan un mejorado aislamiento término y la reducción del efecto de isla de calor urbano; y las tensoestructuras, las cuales son coberturas ligeras que logran estabilidad combinando equilibradamente las fuerzas de elementos rígidos, como postes y arcos, con elementos flexibles, como las membranas y cables. 

Sea cual sea el tipo de coberturas, estas al ser la capa superior de los edificios, están expuestas a una variedad de factores externos que provocan daños y patologías. Estas últimas no solo afectan la integridad estructural del edificio, dañando considerablemente la cubierta, sino que también pueden comprometer la eficiencia energética y la habitabilidad del mismo. 

A continuación, conozcamos algunas de las patologías más comunes que afectan a las cubiertas, así como sus causas y posibles soluciones.

1. Filtración de agua:

Es una de las patologías más frecuentes en las coberturas y si no se aborda adecuadamente puede generar daños estructurales en la cubierta y en otros elementos del edificio. Ya sea a través de grietas, juntas mal selladas o materiales permeables, el agua que se filtra generará tal cantidad de humedad que se creará un ambiente propicio para el crecimiento de moho y hongos en las estructuras de la edificación. 

La capacidad de aislamiento térmico de la cobertura también se verá considerablemente comprometida, pues el agua atrapada no permitirá la retención adecuada del calor en verano o del frío en invierno. Si no se tiene identificado el problema, esto generará costos adicionales de calefacción y refrigeración.

Los materiales de las coberturas como tejas, membranas impermeabilizantes y paneles metálicos se deteriorarán, manifestándose decoloraciones, deformaciones y agrietamientos que reducirán su vida útil.

2. Desprendimientos

El desprendimiento, principalmente tejas o membranas, es otra patología bastante común que afecta a las cubiertas. Esto sucede sobre todo en áreas propensas a fuertes vientos o cambios de temperatura. La falta de adherencia adecuada del material de cubierta, el envejecimiento del material, o la acción del viento durante condiciones climáticas adversas son factores que con frecuencia generan estos desprendimientos. 

Lo ideal en estos casos es abordar soluciones de fijación en función de la exposición al viento o de la intensidad. Si hay presencia de tejas defectuosas, estas también deben reemplazarse.

Además, es recomendable, a modo de prevención, llevar a cabo una inspección anual del tejado, en la que se identifiquen signos de problemas relacionados con humedad, grietas, desprendimiento granular o presencia de moho.

3. Acumulación de humedad

La humedad de filtración es otro de los problemas más comunes que suelen aparecer en las cubiertas. Pueden ser consecuencia del deterioro de los materiales o de una mala ejecución. Si se trata de coberturas planas, la causa principal de la filtración de la humedad suele ser la rotura de la membrana impermeable o el despegue de su borde. En cambio, en cubiertas inclinadas, esta filtración puede producirse en un solape intermedio entre las tejas o en los aleros.

La humedad filtrada conduce al desarrollo de moho; esto genera que la madera se pudra, y que los componentes metálicos se corroan. Para prevenir este problema, se recomienda: evitar canaletas obstruidas que permitan el estancamiento de agua en el tejado, lo cual tarde o temprano provocará las filtraciones; garantizar una adecuada ventilación que no favorezca a la aparición de humedad en la cubierta; aplicar un tratamiento protector al techo que evite que la humedad pueda penetrar el material del techo; y asegurar una buena impermeabilización hermética.

4. Exposición a elementos ambientales

La exposición prolongada a los rayos UV, la lluvia, el viento y otros elementos ambientales puede causar deterioro en los materiales de la cubierta con el tiempo. Esto puede manifestarse en forma de decoloración, agrietamiento, o pérdida de elasticidad en el material de la cubierta, lo que reduce su vida útil y aumenta la probabilidad de filtraciones de agua y otros daños. Además, la exposición a los rayos UV puede afectar la eficiencia energética de la cubierta al aumentar la transferencia de calor hacia el interior del edificio.

5. Defectos de desgaste en las cubiertas

El material usado en las coberturas puede ser de naturaleza orgánica o inorgánica. Estas últimas se deterioran con mayor facilidad frente a factores propios del clima, en comparación a aquellas cubiertas hechas netamente con materiales inorgánicos. Además, este deterioro se intensificará si en el ambiente se concentran contaminantes industriales.

6. Problemas asociados al mal mantenimiento

Las cubiertas planas o con poca inclinación requieren de un mantenimiento continuo, que permita recolectar sedimentos y agua que, eventualmente, puede afectar a la cubierta. Este mantenimiento en este tipo de coberturas debe darse dos veces al año, pues de esta manera se puede identificar a tiempo si la cubierta ha desarrollado filtraciones que no se notan o si hay problemas de ventilación que están permitiendo la acumulación de humedad.

7. Defectos debido a fallas en el diseño

Este tipo de problemas son difíciles de solucionar, pues lo que corresponde hacer es el reemplazo de la cubierta o de los materiales empleados. Las fallas en el diseño más comunes son la poca inclinación, errores en el drenaje y no haberse asegurado de que la estructura que sostiene la cubierta tenga la capacidad para soportar el peso de esta, y en consecuencia empiece a ceder.

Recomendaciones preventivas

Para abordar estas patologías y prevenir su aparición, es crucial realizar inspecciones periódicas de la cubierta y llevar a cabo un mantenimiento preventivo. Esto puede incluir la reparación o reemplazo de materiales dañados, el sellado de juntas y grietas, la mejora de la ventilación, y la aplicación de tratamientos protectores para aumentar la resistencia a los elementos ambientales. Asimismo, es muy importante tener en cuenta que la elección de materiales de alta calidad y la instalación adecuada por parte de profesionales calificados pueden contribuir significativamente a la durabilidad y fiabilidad de la cubierta a lo largo de su vida útil.

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